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[Hagiografia]Apóstol Thanos

 
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Ignius



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MessagePosté le: Ven Nov 23, 2012 7:49 pm    Sujet du message: [Hagiografia]Apóstol Thanos Répondre en citant

Citation:



San Thanos, Apóstol de Christos:

I: La infancia de Thanos:

Thanos fue uno de los numerosos hijos de una familia mediterránea de las que abundaban en el primer siglo en Akko (Acre, rebautizada como Ptolemaida en aquel tiempo) y Tiro.
La ciudad estaba aislada y ocupaba un vasto territorio árido con arbustos diseminados y relativamente lejos del Mar Internum (Mar Mediterráneo). La familia se dedicaba al cultivo de higos, aceitunas y algunos cereales. Completaban la producción las cabras, su leche y los quesos que preparaban a la sombra de grutas excavadas con esfuerzo en este lugar árido.
Aunque las cosechas no eran siempre abundantes la familia no conoció nunca el hambre o la sed. Un pozo muy viejo, que estaba seco en rarísimas ocaciones, permitía saciar la sed de animales y de personas.

Lo exótico de la casa era su palomar, algo raro en aquel lugar. El padre se alegraba porque sus cincos hijos mayores no estaban aislados, en caso de que surgiesen problemas, mientras vigilaban el rebaño en las colinas circundantes. Cada mañana iban acompañados de una paloma.
Estas aves eran de la mejor raza, leales y diligentes.
Un rico mercader de Tiro era quien les regalaba dos parejas cada año, ya que en una ocasión se había caído accidentalmente en una grieta uno de sus preciosos cargamentos y la familia le ayudó a recuperar prácticamente todo. Este suceso ocurrió poco después del nacimiento de Thanos.

La casa de la familia era baja y estaba rodeada por árboles de Judea, a cuya agradable sombra nació el pequeño Thanos en el año VII. Fue el menor de siete hermanos.
Amor y trabajo eran las únicas máximas de esta humilde familia, que permanecía unida en cada amanecer y ocaso del sol que el Omnipotente enviaba.
Estos agricultores amaban la tierra con la humildad y esfuerzo de los recolectores y de los pastores.

Su madre, Ayala, aprendió a leer de pequeña ya que fue criada por los romanos. Este maravilloso conocimiento la preparó para instruir a su esposo, Gamaliel (cuyo nombre significa “Dios ha sido generoso conmigo”) para compartirlo luego con todos sus hijos…Cuando su interés se lo permitía…El penúltimo hermano de Thanos tenía dificutades de comprensión, ya que era diferente. Miraba a su alrededor sin cesar sin acabar de entender nada, así que su hermano menor Thanos se propuso ayudarle apenas pudiese concebir su primer pensamiento, cosa que ocurrió precozmente.

Mientras Ayala cocinaba cada semana panes de trigo o de cebada en el horno de la familia, sonreía viendo a sus dos hijos más jóvenes sentados a la sombra de los árboles de olivo, con Thanos ayudando al otro con paciencia a vestirse o a lavarse, o tocando con su flauta de bambú algunas dulces melodías que encantaban al deficiente.
Este último apenas tenía un año más que él, pero parecía mucho menor. El primero era robusto y proporcionado, el otro enfermo y ligeramente deforme. Thanos también le enseñó a tejer canastas, cosa que logró hacer con gran esfuerzo, es cierto, pero todos los productos de la familia encontraron lugar en los cestos de Thanos y su hermano Guéchèm (que en hebreo significa “lluvia”, lo que significaba una bendición en la región árida donde vivían).

Thanos pasaba horas con este hermano desafortunado a causa de un parto difícil, ya que probablemente había estado impedido para respirar en algún momento durante el nacimiento. Para su hermano pequeño el objetivo de su vida era su curación, lo que lo llevó a escuchar siempre al inocente y a intentar transformar en útil a quien la naturaleza había hecho incapaz. Este hecho lo sensibilizó y aumentó su comprensión hacia la lentitud de ciertos individuos. Lo convenció de la necesidad del derecho a existir de quienes son diferentes.
Pero Thanos, por ahora, disfrutaba de corazón con su hermano Guéchèm. Los caminos del Altísimo son inescrutables.


II: El Vagabundo:

Lo que diferenciaba a Thanos de sus hermanos mayores era su capacidad de localizar en los escritos del Profeta Aristóteles (que toda la familia seguía constantemente y con fervor cada domingo en la aldea vecina) los profundos mensajes que a veces llevaban consigo.
A menudo se sentía como un vagabundo errante a través de estas escrituras, sin embargo, comprendía la fuerza y la coherencia de aquellas palabras.

El fuerte vínculo de afecto entre los dos niños duró mucho tiempo, pero no duró para siempre. Una noche Guéchèm no se despertó más. El dolor inundó de tal modo el corazón de Thanos que estuvo durante tres días después de haberlo sepultado pensando solo en una esquina del establo. El rito fúnebre no tuvo en cuenta sus lágrimas…La vida era tan difícil y tan dura en aquella época que nadie podía evitar la interminable rutina cotidiana. La familia volvió rápidamente a cuidar de los animales, de los árboles y del pequeño viñedo que se extendía a lo largo de una pared de la casa y trepaba alegremente por la torre.
No se trataba de indiferencia sino sólo de necesidad ligada a la supervivencia: La vida es siempre más exigente que la muerte. Thanos permanecía inmóvil y solo, sosteniendo con tristeza en la mano el último pequeño cesto de Guéchèm, incompleto…Sus sabios padres, afligidos también por la pérdida del hijito inocente, lo dejaron tranquilo asegurándose de que comiese y bebiese por lo menos un poco.


- ¡Madre!

Dijo saliendo de su letargo durante la cuarta mañana, con el rostro pálido por el dolor del luto:

- Madre, ¿padre y tú estaríais dispuestos a dejarme viajar? Unos amigos míos tienen que conducir a un rebaño cabras y ovejas más allá de la aldea, para el gran mercado de la Ciudad.

Antes que su madre tuviese tiempo de replicar, no queriendo verse de nuevo despojada de otro de sus hijos, se acercó Gamaliel, su padre, y dijo:


-Esposa mía, es necesario que el sufrimiento se calme. Thanos no puede vivir feliz puesto que echa de menos a su hermano, como el resto de nosotros, pero debes admitir que para él es aún más doloroso. Déjalo ir, Ayala, y prepárale un pequeño hatillo de pan y queso, higos y aceitunas.

Y dirigiéndose al que se había convertido en el más joven de sus hijos dijo:

- Toma una alforja de piel de cabra, Thanos, y llénala con el agua pura de nuestro pozo. Te regalo mi capa, es impermeable y te será útil para cubrirte en las noches frías. Y estas tres palomas, trátalas bien. Las enviarás si te sucede algo excepcional. No te olvides de hablar con ellas cada día para hacerlas felices.

Le entregó al hijo una jaula, donde estarían obligadas a vivir las tres aves preferidas de su padre…
Gamaliel añadió ante todos los hermanos allí reunidos solemnemente:


-Prueba este oro delicioso y pegajoso, pero no te dejes engatusar.

Le hizo comer una cucharada de aquella miel silvestre y casera que se podía encontrar a veces en las grietas de las colinas…
Y dijo:


-Bebe esta sangre que fortalece y refresca, pero ten cuidado de no embriagarte.

Le hizo beber un sorbo de aquel vino oscuro, perfumado de especias y amargo de tierras mediterráneas…
Y todavía dijo:


- Te regalaré una cosa que te alimentó cuando eras un niño que usaba pañales, que te preparé también con otros alimentos y te hizo crecer.

Le ofreció un tazón de leche, blanca y cremosa.
Después de las miradas y los abrazos cariñosos por la circunstancia, le dijo finalmente adios:


-Ahora que cada uno haga aquello que deba hacer.

Así, bendecido por el patriarca de la familia, Thanos cortó un grueso bastón de olivo y dirigió una última mirada a su dulce infancia.
Cogió una rama de un bosque no muy lejano que le recordase para siempre su lugar de origen.
Tuvo un fugaz e irrefutable presentimiento de que no volvería jamás. Sentía que en alguna parte su destino lo estaba buscando.
Anduvo errante mucho antes de lograrlo…
Apenas había cumplido 17 años.


III: El encuentro con Christos:

RECORDATORIO:
La vida de Christos. Memorias de Samoth recolectadas en el 87 después de Christos, revisadas por Trufaldini.

Capítulo 7:

Oh, me acordaré siempre de estos días, amigos míos. Después de haber salido de la basílica, nos encontramos cara a cara con un grupo de curiosos que se increpaban con severidad. Tratamos de retener a Christos pero éste no nos escuchó y se acercó al grupo de pendencieros.

Entendió muy rápidamente la causa del conflicto. Frente a él, un carnero estaba perdido, aterrorizado por gritos que venían de todas partes. A su izquierda se encontraban adeptos de los cultos paganos, su sacerdote a la cabeza armado con un cuchillo largo en la mano. A su derecha había alguna de esas personas decepcionadas por el paganismo y que seguían los preceptos de Aristotéles de un modo menos distante que los primeros. Se habían agrupado para denunciar el sacrificio bárbaro que se preparaba en honor de los dioses falsos. Cada campo gritaba con vehemencia contra el otro.

Entonces, Christos llamó a la calma. El animal aterrorizado avanzó dócilmente hacia él. Christos lo acarició y le dijo que se fuera. El carnero se marchó. Pero el sacerdote pagano se hinchó de rabia contra Christos y se adelantó hacia él, con el cuchillo levantado. Nosotros, Titus, Paulos y yo, pronto estuvimos rodeados por nueve de los decepcionados del paganismo que se colocaban a la derecha e interrumpimos al sacerdote. Pero Christos se adelantó y se puso frente al sacerdote. Este cruzó la mirada con el ser bendito por Dios, le dio la espalda y se fue sin decir una palabra, la muchedumbre de los infieles se llenó de un aire de vergüenza.

Entonces, nosotros, los doce que habíamos elegido defender a Cristos, absortos por lo que acababa de pasar, nos volvimos hacia el hombre misterioso.

Uno de nosotros, alguien a quien todavía no había conocido y que se llamaba Thanos, le dijo:


"¿Pero quién eres tú, que posees la calma y la dulzura que pone de manifiesto la infamia pagana?".

Entonces, Christos le respondió:


"Mi nombre es Christos, hijo de Giosep y de María. La gente que me conoce dice que soy el mesías, porque amo a Dios y a mis semejantes".

Entonces, exclamamos :

"Verdaderamente ninguno de nosotros duda este hecho. Gracias sean dadas al Señor por haberte enviado a nosotros, con el fin de que Su palabra ilumine nuestras vidas y de que la profecía de Aristotéles se materialice".

Y Christos respondió por fin:

"En verdad está muy triste porque tantos hijos de Dios ignoren Su amor. Les envia guías con el fin de que los errores pasados sean borrados. ¿Quereís seguirme y convertiros en apóstoles de la palabra de Dios?".

Los nueve que no conocían a Cristos se miraron, parecían divididos entre la alegría y la angustia. Preguntaron al llamado mesías lo que había que hacer para reunirse.

Capítulo 8:

¡Oh, hijos mios, lo que nos dijo entonces Cristos nos iluminó! Sus palabras quedaron grabadas en mi memoria.

"¡Amigos míos, no os equivoqueis! Los que no viven en la amistad que nos enseñó Aristóteles se quemarán en las mil llamas de la gehena.
Los que ceden demasiado rápido a las tentaciones de los pecados, los que no conocen la virtud, ésos acabarán en el sufrimiento y la soledad del infierno.
Los que ceden a la voz melosa del pecado, los que son seducidos por su discurso, esos irán a acompañarla en las tinieblas.
Los que, por fin, se arreglan sin el amor de Dios y de los Hombres, que se refugian en su unico egoísmo, en el abismo infernal acabaran.
¡Por eso, tened cuidado, hermanos, estad atentos y vigilantes! Porque nadie conoce el día en que las profecías se realizarán. Nadie conoce el día del fin de los tiempos".

Atentamente escuchábamos lo que decía, teniendo el presentimientode que ese día sería decisivo para nuestra vida futura. Y los nueve que se habían ofrecido se quedaban boquiabiertos ante tanta exactitud, delante de aquel hombre.

Christos prosiguió:


"¿Quereís reuniros conmigo? En ese caso tenéis mucho amor en vuestro corazón y me seguiréis, compartiréis un poco vuestro tiempo y vuestros bienes, el tiempo que vosotros podais. En cambio si vosotros elegís dedicaros a guiar a otros sobre la vía de la Iglesia hace falta entonces que estéis dispuesto a darle prioridad. En ese caso os distanciareis de vuestros bienes, de vuestro trabajo, de vuestras herramientas, diréis adios a vuestras familias … Preferiréis la sencillez y la instrucción a los ornamentos ricos y a los bellos adornos. Porque nuestra tarea necesitará sacrificar el bien personal para el bien colectivo y sereís consagrados entre los hijos de Dios".

Y continuó:

"Si vuestra familia no os comprende rezad por ella, porque en ese caso no es sensible al mensaje de Dios.
Si el que os contrata tiene algo en contra de vosotros no tengais nada contra él y rezad por él, porque no es sensible al mensaje de Dios.
Si vuestros amigos os retienen, entonces los arrastrareis con vosotros, con el fin de que descubran también el mensaje de Dios.
La carretera será larga y tortuosa, el camino escarpado, el horizonte lejano, la pendiente fuerte, pero el sol que brilla guiará nuestros pasos. Conoceremos dificultades, disputas, cóleras, pasiones, vacilaciones, pero el amor y la amistad nos unirán y Dios nos acogerá.
Si quereís vivir sólos, razonar sólos, comer sólos, marchar sólos, entonces nada os lo impide, seguid vuestro camino y refugiaos en vuestro propio amor. Pero si alguien os golpea y lo derribaís, entonces nadie os ayudará a poneros de pie.
Si queréis vivir en grupo, en el amor al prójimo y a la multitud, si queréis compartir vuestro pan con vuestro amigos, marchaos con vuestros hermanos, entonces venid a mi y seguidme.
En ese caso, si caéis en el camino, un hermano se parará y os pondrá de pie".

Y nosotros, sus amigos, escuchábamos y asentíamos a Christos. Éramos ahora doce para seguirlo. Las seis mujeres se llamaban Calandra, Adonia, Elena, Kyrena, Ophelia y Uriana. Los seis hombres se llamaban Daju, Thanos, Paulos, Nikolos, Titus y Samoth (el que suscribe).


IV: El aprendizaje:

Durante los años siguientes Thanos siguió a Christos y a sus nuevos hermanos y hermanas, escuchó, observó y así aprendió. Aunque ya conocía el Dogma y a Aristóteles lo integró todo con la fuerza que provenía de las acciones y de las palabras de Christos.
Había disfrutado, aunque sin ser consciente, del amor fraterno, del de los hijos por los padres, del amor hacia un trabajo bien hecho, del amor contemplativo por la Creación del Altísimo, del amor por el Dogma y finalmente y sobre todo, del amor hacia el Omnipotente, junto al amor por Christos. Cuanto más lo conocía más se acercaba a la percepción de la justicia, de la bondad, de la profunda espiritualidad, de la inteligencia y de la sensibilidad de su maestro hacia todos.
Era un Maestro en todo el sentido que esta palabra posee: Grandioso, sabio, benevolente.

Esta vez él era consciente de cuanto había recibido y mostraba su gratitud al Altísimo a través de la oración y el ejemplo. Cada día el espíritu de Thanos se encontraba un poco más en contacto con las enseñanzas de Christos y de aquellas procedentes de la amistad fraterna con los otros apóstoles.

Su espíritu forjaba su forma y brillo, como una hoja de espada que se vuelve brillante después de varios pasos que someten su materia tosca a la fuerza y a la belleza.


V: La primera paloma:

Pero ningún humano alcanza la perfección.
En aquellos días Christos y los apóstoles estaban tranquilos. Las llamas púrpura y el oro del ocaso iluminaban de nuevo una noche joven.
Sobre la ribera del Mediterráneo formaron un círculo cuyo centro estaba alineado con el sol, donde pusieron a dorar tranquilamente un cordero envuelto en hinojo, hierba muy abundante en esta región. El encontrarse reunidos alrededor de una comida no impedía de ningún modo las discusiones y cada tarde una hoguera los mantenía despiertos un rato. A veces, otros caminantes se unían a ellos. Esto habría permitido la invención del fuego de campamento por el indiscutible precursor de los peregrinos, un tal Mcgroar.

Abandonaron el ruido y el caos de Laodicea (Laodiceia, Latakia, Lattaquiè o Latakiyah), antigua ciudad seleúcida, después romana y ahora perteneciente a Judea, donde el lujo y la riqueza alegraba el corazón de los habitantes.
Sobre las laderas de las dulces colinas, hacia el este, el cultivo de la vid hacía crecer la economía de la ciudad y su magnífico puerto, construido de modo admirable, abastecía a muchas otras grandes ciudades e islas importantes.
Los ricos mercaderes se doblaban bajo el peso de adornos de oro y joyas, hacían ostentación de sus vestidos de seda, suaves como una caricia, o de lino, teñidos con colores cálidos y brillantes.
Las casas eran sólidas y bellas, los animales tenían en su mayoría un aspecto rollizo o barrigudo, como raramente se ve en nuestros rediles o establos occidentales.
Sobre los estantes de los negocios reposaban las redes de pesca y las cestas de los recolectores estaban colmadas de un excelente pescado y de frutas y verduras soberbias. Los sacos de cáñamo estaban repletas de especias raras y perfumadas.
Esto no impedía la pobreza. Simplemente esta se escondía fuera de la ciudad.

Thanos:
-Mira, Christos, ¡qué aspecto tan feliz tiene la gente en esta ciudad! ¡Excepto el pobre esclavo, cuyo estatus le ha estallado literalmente en las manos, del mismo modo que lo ha tomado su patrón, por asalto!

Todos se echaron a reír con la broma, porque el hombre gordinflón y furioso se estaba poniendo en ridículo, era cómico y no había nada de que lamentarse: ¡Podía comprarse otro rápidamente!

Christos respondió y su rostro delgado se tornó serio:


- ¡Mira, Thanos, aquellos que viven en las afueras están tristes y sin escudos!

Thanos:- ¡No sé por qué no piden limosnas, considerando que los mercaderes me han ofrecido escudos cuando yo no les había pedido nada!

Christos: -Te han dado esta bolsa llena porque querían oír nuestra historia y las noticias de lugares lejanos durante su comida. Te han comprado con estos escudos de oro que no son nada para ellos. Querían divertirse pero no pensaban en un sermón.
Pero…Debías estar sediento después de haber hablado tantas horas para satisfacerlos… ¿No te han ofrecido de beber?


Christos sonrió…Thanos suspiró ya que lo había descubierto un poco tarde. Aún tenía en él la ingenuidad de la extrema juventud…

Thanos:
- No…Me lanzaron esta bolsa al acabar su comida y me ordenaron que me marchara.

Christos:- Y has venido a unirte a mí para oír mi sermón, que se oye no lejos de la entrada de la ciudad, cerca de las chozas predico a los pobres y los enfermos.

Thanos: - Es cierto, también he notado que ellos estaban más predispuestos a escuchar tu prédica que el de otros que estaban preocupados solamente de su negocio. Y me han ofrecido sus pobres cántaros.

Christos:-Mira, cuando el oro es abundante no estés nunca seguro de poseerlo. Más bien es él el que nos posee.

Y Thanos se acordó de la primera frase que su padre Gamaliel le había susurrado cuando se marchó:

- Prueba este oro delicioso y pegajoso, pero no te dejes engatusar.

Christos le sonrió y Thanos tuvo la certeza de que sabía lo que estaba recordando en ese momento. Entonces Christos le dijo:

- La jaula que llevas contigo con mil atenciones te pesará por mucho tiempo, porque tus tres palomas mensajeras vivirán felices hasta que lleguen a su palomar natal. Así será.

Y Christos se sirvió un trozo de carne de cordero, sin hablar más.
Sin añadir más Thanos se puso de pie y eligió una de las tres palomas, de la cuál retiró dulcemente una pluma de la cola, para luego escribir sobre un pequeño papiro las siguientes palabras:


“Padre, madre, hermanos míos, ahora conozco mi destino, se llama Christos. He probado el oro, lo he adorado y me he distanciado.
Thanos”.


El animal liberado voló de inmediato hacia su lugar de origen.
Al día siguiente Thanos depositó de manera anónima los escudos de oro en las manos vacías de los mendigos que le habían ofrecido de beber.
Él guardó la pluma.


VI: El autor:

Thanos, como sus compañeros, siguieron las enseñanzas dadas por Christos cada día con intercambios de opiniones, el ejemplo, los gestos y las palabras.
Durante su etapa de predicador Christos y sus apóstoles fueron a Galilea, a Judea, a Samaria, a Fenicia.
Descendieron por el río Jordán hasta el Mar Muerto, navegaron hacia las riberas de Antioquía, divisaron una vez a lo lejos el Monte Sinaí…
Pasaron a través de numerosas ciudades y siempre predicaron: Cafarnaúm, Tiberiades, Genesaret, Sicar (Siquem), Magdala, Cesarea de Filipo escalaron el Monte Tabor, volvieron a Nazaret.
Y cada vez Christos iniciaba su discurso así:


- Yo soy Christos de Nazareth, el Mesías, guía y espejo de la divinidad, Dios está en mi. El profeta Aristóteles ha anunciado mi venida para mostraros el camino a seguir para vivir en el amor del Altísimo.

Y Muchos se acercaban, muchos escuchaban y muchos lo entendían.
Finalmente llegaron a Jerusalén y el periplo de Christos se detuvo porque fue condenado y ejecutado en condiciones infrahumanas, según lo dispuesto por el Altísimo.
Durante este viaje, Thanos escuchó, igual que los otros apóstoles a quien habían escuchado, seguido y de quien habían aprendido. Sus cuerpos se volvieron fuertes y flexibles y en sus mentes despertaba ya la espiritualidad y se esculpían la historia y los mensajes divinos.
Ellos se habían transformado durante este viaje, lenta pero inexorablemente, por voluntad del Altísimo y de Christos, de manera que se convirtieron por el bien de la humanidad en maestros de la generosidad con todos los que deseaban una fe frugal, pero no sin exigencias.

Se habían convertido en los futuros autores de la iglesia: Una, Santa, Aristotélica y Apostólica…


VII: La segunda paloma:


¡Ay! Nadie puede detenerse en el pasado que hace al gran pueblo del Creador lo que es hoy…
El libre albedrío tan deseado conduce a los seres humanos, o al menos a menudo los encamina, sobre los intrincados caminos del mal.
Los horrores perpetrados en nombre de valores egoístas y salvajes, omitiendo las referencias a la Criatura Sin Nombre, se reducen a una sola frase: Christos fue ajusticiado, torturado hasta la muerte y crucificado.
Todo el tiempo de su martirio y durante su agonía permaneció confiado a su Padre y soportó con fuerza, inteligencia y carisma todo aquello que debía soportar: Reazab. Su fama todavía crecía más.
Su rostro se iluminaba e irradiaba un color de oro puro a la muchas personas que lo apoyaban con su fe y con devoción a las palabras sagradas.


1)Vida de Christos, capítulo XVI
Memorias de Samoth, recopiladas en el 87 después de Christos.

Clavaron a Christos sobre una gran cruz de madera que, a continuación, levantaron sobre la colina. Y Christos se encontraba allí arriba, dominando al resto de humanos... Como un cordero se había sacrificado sobre el altar del orden establecido porque ponía en entredicho la sociedad de aquellos tiempos y sus falsos valores.


Como todos los otros apóstoles, Thanos se sintió destruido…Se alejó del lugar del suplicio. Llorando en el fondo de su alma, aturdido e incapaz de soportar más, siguió a un admirador de las melopeas y se emborrachó de desesperación. El cielo lanzaba truenos y rayos sobre los paganos.

2)Vida de Christos, Capítulo XVI
Memorias de Samoth, recopiladas en el 87 después de Christos.

Pero después de un momento, la naturaleza se calmó, la lluvia cesó, los relámpagos se detuvieron, los rugidos de los truenos callaron y las nubes desaparecieron sumidas en un rayo de luz, que hizo aumentar el brillo que inundaba ahora la colina.
Entonces vimos aparecer entre los resplandores a una gran nube de ángeles celestiales. Todos descendían del cielo con gracia, volando sobre la colina. Tomaron el cuerpo del Mesías, guía y espejo de la divinidad, y lo elevaron a los cielos, llevándolo para que se uniera al trono de Dios.



3.- Hagiografía del Apostol Tito, traducido por los Hermanos Maisse Arsouye, Nsaymar y Pons de Agoult.

Los apóstoles pronto se separaron. Cada uno eligió una vía con el fin de servir a Christos y extender su mensaje. Poco antes de la separación, él dio a cada apóstol un anillo con una piedra de color púrpura, un rubí, en memoria de su amistad y de su misión. El anillo de Dajú fue entregado a Anacleto, un hombre joven que se hizo amigo de Tito y Samot.


…Thanos se quedó solo y embrutecido por el exceso de vino, profundamente abatido por un dolor más profundo que un pozo artesiano de Tiro, pero finalmente encontró la esperanza y el coraje en la primera mañana del tercer día.
Una náusea repentina lo vació literalmente de su borrachera, que le había impedido moverse tres días.
Temblando y llorando, se levantó con dificultad, pero finalmente se puso en pie. Igualmente su alma se recuperó, elevándose de nuevo.
Un rubí en el dedo brillaba como toda la sangre derramada para la gloria del Altísimo.
Y Thanos recordó la segunda frase que su padre Gamaliel le había susurrado en su partida:

-Bebe esta sangre que fortalece y refresca, pero ten cuidado de no embriagarte.

Tomó su segunda paloma, retiró delicadamente de esta una pluma para escribir sobre un pequeño papiro las siguientes palabras:

"Padre, madre, hermanos míos, conozco otra vez mi destino, se llama amor, fe, peregrinación y oración. He probado el vino, lo he adorado y me he liberado de él. Conservo el color rubí en el dedo.
Thanos".


El animal liberado voló de inmediato hacia su lugar de origen.
Recordando la situación ya vivida a la salida de su pequeña casa natal, abrazó por última vez a sus compañeros y partió hacia el Mar Internum (Mediterráneo), más allá de los confines conocidos.
Tenía 27 años.
Guardó la pluma.


VIII: El Sabio:

La vida diaria se volvía más solitaria, pero no cayó nunca en la pereza porque Thanos predicaba con fervor la buena palabra mientras se acercaba a la orilla del mar y los recuerdos de Christos y de sus antiguos compañeros lo sostenían. Así llegó después de meses a la ciudad portuaria de Biblos, en el paso de Canaán.

Una muchedumbre se agitaba en lo que parecía ser un alegre alboroto, pero todo estaba bien organizado. Los puertos eran inmensos, porque los barcos eran construidos allí.
Muchas personas llegaban a la ciudad del distrito para ayudar en trabajos de carpintería, de tejido de velas de grandes dimensiones, de albañilería. Los supervisores de la obra se ocupaban del mantener el buen orden.
La ciudad, entre otras cosas, exportaba su madera preciosa (Cedro del Líbano) y sus tejidos finamente trabajados, algunas conchas de los alrededores permitían también producir pigmentos, muy preciados en cualquier época. Biblos era dinámica y próspera.

Thanos decidió poner de su parte un poco de dinero para sobrevivir bajo sus nuevas exigencias de formación y con el tiempo se volvió más fuerte. Empleaba su inteligencia para los sermones y a fuerza de alimentarse de leche y fruta había adquirido un buen aspecto. Era contratado cada día con pagas abundantes.
Antes de emprender un largo viaje se matriculó en la universidad local, con el fin de seguir algunos cursos de astronomía, disciplina muy antigua que había experimentado un cierto crecimiento y nuevos desarrollos, cosas que algún día le serían útiles.
Progresó notablemente en la escritura y se equipó de pergaminos de pequeñas dimensiones. También esto un día le sería útil.

Al fin partió y sus paradas fueron numerosas, alternadas con tormentas o buen tiempo, sol o viento. Pasó por la isla de Cyprus (Chipre) y Rodas, haciendo una parada en Xanthos. Luego otro barco lo llevó a Creta Peloponesiaca (Creta) y luego entre la Sicilia y la Esperia (Italia), y finalmente, llegó al Mar Tirreno y se dirigió hacia la Isla de Elba.

Durante toda la navegación, Thanos predicaba una hora cada tarde, cuando el tiempo lo permitía y muchos marineros transmitieron lo que habían aprendido durante aquellos largos meses en el mar en sus puertos de amarre, a su regreso. Pero aún había muchas controversias…

Thanos empleaba el resto de su tiempo en escribir en sus pergaminos, reorganizados en libros, sus itinerarios de oración, sus sermones y las homilías, su vida pasada con Christos y los apóstoles y añadió sus iconografías. Conservó este diario con cuidado y tenacidad.
Fue amado por la tripulación y gracias a sus conocimientos en astronomía prestó un gran servicio siguiendo a la estrella justa. Era profundamente respetado por todos.
El verbo divino navegó a través del agua y las olas espumeantes que lo enviaron hacia poblaciones distantes. Pero un naufragio cambió el curso de su destino cuando estaba reembarcando para la Galia, durante la travesía por el Mar de Liguria, donde por lo general casi todos los días eran tranquilos y soleados. Tenía casi cuarenta años.

IX: La tercera paloma:

Aquella noche las nubes espesas cubrían el cielo agitado por la tempestad, lo que contradecía su buena lectura de las condiciones de navegación. Thanos aún no sabía descifrar su significado para dirigir de la mejor manera posible el barco. Este era atizado peligrosamente por riscos afilados como hojas de afeitar y fue rápidamente golpeado por una ola que lo llevó sobre un pequeño islote saliente que no aparecía sobre el mapa.
Recostado a un lado como un toro muerto y destrozado en el fondo, yacía destripado de modo irreparable, en la ribera bañada por la lluvia y el frío.
Los supervivientes de la tripulación y Thanos sin embargo se pusieron de pie y agradecieron al Altísimo haberles salvado la vida…
Al día siguiente, bajo un cielo más templado aunque muy ventoso, exploraron la pequeña isla. Naufragaron sobre la Isla de las Gaviotas, como les explicaron sus habitantes más tarde.
Gallinara, es una isla situada cerca de la costa de Liguria en la Ribera de Poniente, frente a la ciudad de Albenga.
En efecto, estas grandes aves construían numerosos nidos, sus excrementos eran utilizados para las hogueras y sus huevos eran muy apreciados.
En aquel lugar había una sola aldea y sus habitantes los acogieron bien, se alimentaban y compartían su leche, pescado y pan, frutas suculentas y oscuras, que conservaban cuidadosamente en frascos.
La alimentación no era muy variada ya que los habitantes de la zona poseían muy poco, la isla era tan pequeña que tenía poco trigo y estaba rodeada de tantas rocas puntiagudas y grandes que ninguna embarcación asumía el riesgo de atracar allí.

Los isleños, aproximadamente una veintena de personas de todas las edades, no conocían a Christos y el paganismo era evidente. Adoraban a un ídolo con los rasgos de una cabra, animal que les proporcionaba su leche y el queso, las pieles y la cola. La estatua dominaba cerca de la única fuente hecha de arcilla que había.
Eran inocentes y amigables, tranquilos y sonrientes, un poco curiosos y extremadamente dulces. La vida transcurría sobre ellos como el beso de la crema agria que resbala lentamente sobre una tarta de cebada.
Thanos no tuvo dificultad para enriquecerlos y tampoco para hacerles vivir la realidad de la fe Aristotélica.
Pasaron muchos años y algunos marineros compañeros de Tanos perdieron la esperanza de partir hacia orillas más grandes y más pobladas.
Pero la mayor parte, y Thanos era uno de ellos, se integraron dulce e inexorablemente en la bondad del vivir cotidiano y cedieron ante la infinita tranquilidad de las estaciones y la insólita mansedumbre de sus habitantes…
Predicaba cada día y su fe no disminuía. También había adaptado algunos ritos al lugar y a la pasividad de la gente, introdujo un culto cada semana, que fue más productivo que las consecuencias de una rápida transición de la gente de su viejo ídolo que fue sepultado después de algún tiempo en la profundidad del mar.

Entre la extrema mansedumbre de los habitantes de la aldea y la rutina sin sorpresas de las estaciones, Thanos se embarcó en un destino tranquilo pero inmutable.
Disfrutaba, pero un vacío inconmensurable le roía el interior, porque no se renovaba nunca, ya que solo tenía ante él personas afables y días idénticos. Su vida transcurría sin dolor, pero con poco color: Transmitía la palabra del Altísimo siempre en el mismo lugar, a la misma gente, cosa que no era incompatible con la enseñanza que Christos había ofrecido a los apóstoles, sin embargo era incompleta.

Fue durante una terrible tempestad, en realidad la segunda que había hecho estragos sobre la isla en quince años, cuando Thanos salió de su estado de letargo intelectual.
Los elementos se estaban desatando, el viento rugía, la lluvia golpeaba la tierra con fuerza y la tormenta arreciaba igual que durante su naufragio. Un relámpago cruzó a otro a través del cielo nocturno y atronador y en él se hizo la luz.

Al día siguiente, se hizo construir con las vigas restantes del barco hundido una gran cruz y mandó alzarla sobre la colina más alta de la isla.
Con ella anunciaban desde la lejanía la religión Aristotélica de la isla y señalaban la presencia humana a los barcos de paso. Así ellos encontrarían el motivo y la forma de atracar.

Pasadas algunas mareas y Thanos partió hacia Galia. La isla ya no quedaría nunca más abandonada a su suerte.
Los habitantes de la aldea comerciaron con honestidad ánforas de calidad, ya que conocían el secreto para cocer de la mejor manera su arcilla.

Y Thanos recordó la tercera frase que su padre Gamaliel le había susurrado cuando partió:


- Te regalaré una cosa que te alimentó cuando eras un niño que usaba pañales, que te preparé también con otros alimentos y te hizo crecer.

Tomó su última paloma, de la que retiró con dulzura una pluma del ala para escribir sobre un pequeño papiro las siguientes palabras:

"Padre, madre, hermanos míos, conozco siempre mi destino, y ella se llama Iglesia Aristotélica. He probado la leche, y me he liberado de ella.
Thanos".


El animal liberado voló de inmediato a su lugar de origen.
Thanos no tenía ningún otro medio para comunicar su crecimiento espiritual y físico a la lejana familia…
Se estaba acercando a sus 56 años y pensó que quizás sus padres ya podían haber alcanzado a su hijo Guéchèm.
Conservó la pluma…


X: La muerte de Thanos:

El Viejo, el Sabio, el Buen Apóstol Thanos vivió así tanto tiempo que su barba, después de 5 años o más, tenía el color de la nieve y le caía hasta el centro del pecho. Sus cabellos estaban adelgazando, pero su erudición, su equilibrio y carisma fueron mucho más allá de lo que se podía esperar que ocurriese durante la propia vida.
Se quedó casi ciego, pero todavía podía divisar la dura luz del sol cuando ofrecía a la tierra sus rayos ardientes.
La víspera de su fallecimiento, mirando hacia el sol, aún predicaba el amor de Christos y del Altísimo y difundía cada día con éxito la fe y la amistad Aristotélica.
El paganismo se había retirado por muchas estaciones de su región de adopción al entrar en contacto con él, y el ateísmo se redujo a nada.
Sin embargo, cada día lo acompañaba un grupo de nuevos peregrinos, de pequeños ladrones, de visitantes y vagabundos.

Poco antes de exhalar su último suspiro cerró serenamente su tercer libro. El joven diácono enviado para asistirlo en estos últimos momentos lo repuso tal como le había pedido hacer algunos días antes.
En cada uno de ellos una pluma de paloma marrón-dorada servía de marcapáginas.
El joven diácono, de cuya historia no se ha transmitido el nombre, nos agregó un retrato dibujado por él mismo.
Aunque los pigmentos se decoloraron con el paso del tiempo todavía podemos ver el retrato bien conservado del apóstol.

El sol estaba poniéndose. Los cantos de las aves se detuvieron y el olor discreto de las violetas todavía era perfumado…
Thanos sereno y apretando en las manos con ternura su pequeña ramita de boj, porque nada le había hecho olvidar nunca el calor de su familia, susurró en voz baja:


-Christos, ¡oh! Christos…
Pensaba seguir mi destino, pero he seguido la llamada del Altísimo y mi vocación.
Esta fue mi más libertad más grande sobre la Tierra.


Sus labios se abrieron en una sonrisa estática que devolvía multiplicada por cien veces el amor Aristotélico que después de tantos años se había recogido sobre su rostro bendito, y ahora libre de las trabas de la vida terrenal.
Era el XXVIII de marzo del año LXXXVII.


Reliquias:

Tres plumas y tres libros.

Fiesta:

Hasta ahora ninguna reconocida.

Proverbios:

- Estos son los ritos y los ritmos que nos hacen vivir de la mejor manera.
- La pluma de la cola para avanzar en su camino, la pluma de vuelo para dirigir su recorrido, la pluma del ala para escribir su camino.
- Debemos ganar dinero sin especular.
- Cuando la razón no puede explicar un evento, se habla de magia, de fenómenos desconocidos. Pero nuestros sentidos ya han incorporado lo Divino.








Traducido por Padre Prior Jesús Alfonso Froissart del Camp.
Revisado por Casiopea.



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MessagePosté le: Ven Nov 23, 2012 7:54 pm    Sujet du message: Répondre en citant

Citation:


Anexo:

Éste es el recorrido de Thanos y su búsqueda espiritual en compañía de Christos, después Apóstol, aprendiz y finalmente solitario (pero no ascético) y propagador de la Fe Aristotélica.

Podemos decir que este Apóstol recorrió un largo camino, tanto en el plano espiritual como en el físico.
Aunque tuvo momentos de debilidad, podemos afirmar en todo caso que él fue capaz de sacar la fuerza necesaria para ver más allá y más alto.

Su periplo lo inició en solitario inspirado por la muerte de su hermano minusválido, y llegó a la ciudad dónde encontró a Christos y algunos de sus Apóstoles.
Su viaje posterior lo hizo en compañía del Profeta y de los otros Apóstoles y le permitió aprender el rigor de la fe y sus exigencias (la transmisión de las enseñanzas, la necesidad de cambiar radicalmente, la vida basada en el compartir …).
La muerte de Christos lo sacudió profundamente y su dolor se transformó en debilidad del espíritu. Luego él abandonó la escena.
Esta es la diferencia entre él y los otros Apóstoles: Thanos continúa como ellos la transmisión de la Buena Nueva, pero los otros lo hicieron en continuidad con aquello que habían aprendido de Christos.
Thanos predicaba, pero para huir de un acontecimiento que lo aterrorizó por su alto grado de barbarie.

Imperceptiblemente, la fuerza espiritual volvió a él.
Pero un naufragio lo arrojó a una isla que lo habría atrapado en la dulzura de su vida cotidiana.
Thanos nunca renegó de la fe, no hizo nada en contra de ella, al contrario, por cada lugar que pasó, predicó con fervor y devoción obteniendo grandes resultados para la difusión de la Iglesia Aristotélica sobre toda la Tierra.
Pero necesitaba comprender que los sermones no eran suficientes en sí mismos y que debía ir más allá, ir delante de otros, darse con más generosidad.
Así el Altísimo decidió hacerle afrontar esta prueba.

Gallinara fue aquella isla casi desierta donde Thanos fue calurosamente recibido y alojado durante muchos años, durante los cuales el Apóstol descubrió poco a poco que allí la vida era dulce y fácil, pero esto amenazaba con llevar al entumecimiento del espíritu si se conformaba con vivir aislado del resto del mundo y que tampoco los niños pueden beber sólo leche, deben aprender a variar lo que los sustenta y a conocer diversos alimentos.

Fue después de días y días de viaje cuando llegó finalmente a Walla (Laval) tras un largo camino que lo había llevado a caminar por las calles de la Provenza y a lo largo y ancho de Languedoc y en el Delfinado Lionés, con un breve episodio en Borbonés-Auvernia, una vuelta en Borgoña, un sermón hasta en Champaña y en Lutecia, una visita a las tierras de Orleans y un paseo por Turons y llegó finalmente, por fuerza del destino, a Maine. Estaba decidido a quedarse, pero Thanos se había liberado de su entumecimiento espiritual de larga evolución…
Durante toda su vida dirigió su camino terrenal hacia el Sol, y así como todos los viajes terrenales, no fue ni definitivo, ni para siempre. Eso encontrará cumplimiento en otro viaje, más importante para su destino celestial y en el momento de abrir la puerta Thanos comprendió la inmensidad del Regalo de la Vocación que el Altísimo le ofreció.





Traducido por Padre Prior Jesús Alfonso Froissart del Camp.
Revisado por Casiopea.



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